7 de diciembre de 2020. Sesión binacional de PCCV

28Abr

PCCV con apoyo de las oficinas de Colombia y Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert (FES), realizó esta reunión con el fin de continuar su trabajo de reflexión en torno al contexto binacional y de frontera, avanzar en el encuentro y articulación con otras iniciativas y, en esta ocasión, hacer un cierre del trabajo realizado durante el año 2020. La reunión anterior hizo un balance de la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia y los retos que existen al respecto en la región del Catatumbo. Además, examinó algunas acciones llevadas a cabo en el marco del aniversario de PCCV y sostuvo un diálogo con Acción Solidaria sobre la situación y las acciones de las organizaciones humanitarias, nacionales e internacionales, que trabajan en Venezuela.

Continuando con la estructura de los encuentros anteriores, esta reunión estuvo dividida en tres grandes secciones. La primera continuó el balance de la implementación del Acuerdo de Paz, esta vez desde la perspectiva de las dos partes de la mesa de negociación: Gobierno Nacional y FARC. La segunda dialogó con la iniciativa “Estoy en la Frontera”, desarrollada por el Diario La Opinión de Cúcuta. Y la tercera perfiló el balance del año de arranque de PCCV y los temas a tratar en la primera reunión del 2021. A continuación, se presentan las principales ideas expuestas en la reunión.


I. Balance de la implementación del Acuerdo de Paz: avances, retrocesos y pendientes

  • El Acuerdo de Paz es la bandera principal del partido político FARC, dado que es un acuerdo integral, reparador, transformador que ha cambiado al país. Es pionero al contemplar tres ejes fundamentales: mujer y género, étnico y ambiental. Es la mejor obra reparadora que pudieron haber construido las delegaciones del gobierno y de FARC. Desde 1989 no se lograba una negociación de esta dimensión, se ha convertido en un referente internacional, como el caso de Afganistán.

El proceso de implementación del Acuerdo está siendo amenazado constantemente. A la fecha han sido asesinados: 245 desmovilizados, numerosas lideresas y líderes, defensores de derechos humanos y jóvenes, y aún no se sabe quiénes están detrás de esos asesinatos y masacres. El Acuerdo hace un diagnóstico del problema de drogas y reconoce que tiene solución concertada y participativa, con apoyo del Estado para la sustitución gradual de cultivos ilícitos, pero el gobierno suspendió algunos de los mecanismos y programas acordados en este punto. En Norte de Santander, por ejemplo, no permite que se afilien más familias y la erradicación de cultivos ha sido forzada y armada, generando grandes violaciones de derechos humanos, no solo en Catatumbo, en la frontera con Venezuela, sino también en otras zonas del Cauca, Putumayo, Meta y Antioquia en donde la violencia se ha recrudecido a pesar del Acuerdo. Y aún no ubican los responsables.

El diálogo y la construcción de puentes es muy importante para articular y coordinar las actividades en torno a la paz de Colombia y de la zona fronteriza compartida con Venezuela. Es necesario dialogar sobre las medidas que se pueden tomar para impulsar la implementación del Acuerdo, puesto que, aunque tiene mucho apoyo a nivel internacional, hay que incrementarlo para que pueda ser efectivamente implementado. Además, preocupa el hecho de que Colombia mantenga bases militares con norteamericanos cerca a territorio venezolano, lo cual genera una situación delicada en relación con el país vecino.

  • En el Acuerdo de Paz se pueden distinguir dos tipos de elementos conceptuales. Por un lado, los inmediatos o puramente funcionales que tienen que ver con el cese al fuego, la entrega de armas y la eliminación de la confrontación política. Por otro lado, los más estructurales que son una hoja de ruta para Colombia y tienen que ver con una fase de construcción de una paz firme y duradera, un objetivo mayor, de más larga duración, que involucra a toda la sociedad colombiana.

En la implementación del Acuerdo hay varios puntos a mencionar. Aunque el gobierno actual ha tenido un cambio al respecto y ha mostrado esfuerzos para la reincorporación de excombatientes, mantiene una visión muy limitada frente al tema. Habla de que “le tiende la mano” a los “guerrilleros de base”, lenguaje que en el fondo desconoce la organización de FARC, su dirigencia y pone en el congelador los otros elementos del Acuerdo que son más estructurales. Además, ha difundido una serie de estadísticas sobre reincorporación de excombatientes que despiertan dudas y discusiones. Hay tres elementos fundamentales para el futuro de Colombia cuyo cumplimiento es escaso, en algunas circunstancias nulo.

El primero tiene que ver con el punto de la reforma rural, una vieja aspiración que en Colombia ha tenido mucha resistencia. El país no ha logrado incorporar en condiciones dignas a un campesinado que desde 1917 ha sido expulsado en condiciones de servidumbre. La reforma rural está estancada. En el marco de la implementación del Acuerdo ingresaron algunas áreas al Fondo de Tierras, pero el problema de fondo tiene que ver con la manera en que se logra un efectivo acceso a las mismas. Ese proceso debe ser integral, tiene que ver con la vida de las familias campesinas. En este punto se ha avanzado muy lentamente.

El segundo se refiere a la participación política. Es necesario lograr una política más participativa e incluyente. Este punto está aislado en el congelador. El gobierno presentó un proyecto tímido en relación con lo que habían recomendado los expertos, el Congreso lo desestimó y ha desaparecido de la agenda pública. La Justicia Especial de Paz (JEP) sufre ataques directos y constantes, incluso por parte del mismo presidente quien objetó dos veces la normatividad necesaria para que la justicia transicional funcionara. Persiste, además, por parte del jefe del partido de gobierno, una iniciativa para hacer un referendo en el que uno de los puntos busca la derogatoria de la JEP. Aunque existen resistencias de varios sectores de la población, hay algunos núcleos de poder que por diversas razones, actúan buscando mantener la confrontación. Al respecto, otros sectores, están recorriendo el país en defensa del Acuerdo, en particular de la integralidad de la JEP, y tratando de que los distintos actores del conflicto asuman sus responsabilidades y no sólo procesen las de las FARC. En el plano jurídico el trabajo es para demostrar que el referendo es inviable. Aún si se hiciera, la sostenibilidad del Acuerdo es un compromiso del Estado colombiano con instancias internacionales.

El tercer elemento tiene que ver con la acción deliberada de ataques a excombatientes. Las cifras son aterradoras. A esto se suman las masacres, los ataques a defensores de derechos humanos, reclamantes de tierras, líderes sociales que, entre otros ejes, promueven el respeto a identidades diferentes. Hay un escenario preocupante con relación al orden público y un descontrol en los territorios. La responsabilidad es del gobierno, debe asumir el cumplimiento de todo lo pactado en La Habana, particularmente en relación con la protección de la vida de los excombatientes.

El Acuerdo es una hoja de ruta que hay que preservar. Existen unos desafíos absolutos, sorprende que haya quienes insistan en que la agenda tiene que ser la misma del pasado. Sin embargo, es fundamental clausurar esa etapa y comprender que hay un Acuerdo con el cual se debe establecer un compromiso real para su implementación, buscando una paz estable y duradera. Es importante resistir y seguir adelante, así como tener una buena dosis de impaciencia para no dejar de presionar, formar opinión pública o hacer una tarea de pedagogía desde la sociedad civil, y una buena dosis de paciencia para entender que este es un proceso de reconciliación, un ejercicio social que exige un trabajo de largo aliento. Hay que seguir trabajando para que el Acuerdo no se destruya por ciertos sectores de la élite gobernante.


Debate: preguntas y respuestas

  • ¿Cuándo las FARC y el gobierno se dieron cuenta que la única vía era la salida negociada al conflicto? ¿Cuál fue el punto de inflexión para tomar esa vía? Respuesta. Fue la configuración de múltiples factores, entre ellos enumero algunos. 1) La gran degradación de un conflicto armado de más de 50 años, con 8 millones de víctimas y en un contexto que no tenía vencidos ni vencedores, dada la profesionalización de las fuerzas militares y al mismo tiempo la capacidad de reinvención y reingeniería de las FARC; eso implicaba un conflicto de larga duración. 2) La presencia del paramilitarismo con sus vinculaciones al narcotráfico que traspasó todas las esferas del conflicto. 3) Una correlación de fuerzas favorable a nivel internacional, pues existía una conciencia latinoamericana en cuanto a la inoportunidad del uso de violencia, un acompañamiento permanente del gobierno de Obama y la Unión Europea, y un apoyo importante por parte de Venezuela y Cuba para el inicio de las conversaciones. 4) Un agotamiento de la guerra y un problema serio de legitimidad, expresadas en fuertes reclamos de la sociedad civil para acabar el conflicto armado. 5) Una necesidad política y práctica del lado del Estado.
  • ¿Cree que la nostalgia de la confrontación se concentra en un sector particular de la sociedad colombiana, como una clase social, la población urbana o el Ejército? Respuesta. Esta pregunta amerita investigación social. De manera intuitiva se podría decir que unos sectores se oponen porque tienen ciertas características de clase social, ideologías de derecha o ciertos intereses. Esto puede ser una aproximación, pero tiene serias dificultades. En la época del plebiscito, por ejemplo, llamó la atención que, a diferencia de lo que se esperaba, en barrios populares se diera cierta resistencia. Por otro lado, en las Fuerzas Armadas no hay una posición unánime. Siempre hubo una fuerte resistencia por parte de los retirados. A pesar de que había sectores reticentes, con los militares activos y en la cúpula del Ejército se logró que entendieran que la paz era una victoria y que desde el punto de vista jurídico la JEP brinda una solución para ellos. Actualmente hay 2600 exmilitares en la JEP. Si se destruye la JEP, estos dejarían de estar en la solución transicional del Acuerdo y quedarían más vulnerables frente a la justicia internacional que eventualmente podría intervenir.
  • ¿Piensa que la sociedad civil tiene un papel en disminuir ese sentimiento? ¿Como actores de la sociedad civil, qué rol podemos jugar desde los territorios, sobre todo desde aquellos más golpeados por la desesperanza en el proceso? Respuesta. Sí, la sociedad civil juega un papel muy importante desde el activismo y la creación de conciencia, puede aportar mucho porque el Acuerdo no es para las FARC o para el gobierno, es para la sociedad colombiana. En ese sentido todos tenemos el deber de presionar para que la implementación del Acuerdo sea de manera integral.
  • ¿Hay razones para mantener la esperanza en el proceso, dadas las fuerzas opuestas que parecen querer quebrar el Acuerdo? Respuesta. Es importante recordar que el Acuerdo es un punto de partida. Hay enormes dificultades al respecto, particularmente en relación con la garantía de la vida, pero no hay que olvidar que es una política de Estado y está enmarcado dentro de la Constitución. Se necesita que en el país haya una correlación de fuerzas favorable al Acuerdo, lo cual no existe en el momento con el sector que está gobernando. Sin embargo, también han sido visibles otros sectores en favor del Acuerdo durante las protestas sociales. Esto reafirma la esperanza y el compromiso con el Acuerdo. El año 2022 será crítico en términos de las decisiones que se tomen con relación al gobierno, pero en todo caso la preservación del Acuerdo es un tema que tendrá cada vez más fuerza.
  • Al hablar de la implementación del Acuerdo, ¿la responsabilidad es sólo del gobierno?, ¿sólo el gobierno ha querido quebrarlo?, ¿no hay nostalgia en la confrontación y ganas de mantenerse en el pasado por parte de ambos lados?, ¿qué sucede actualmente con las disidencias?, ¿no hace falta más trabajo conjunto para asumir los retos que se plantean a futuro? Respuesta. Para la FARC, hay dos tipos de disidencias. Unas de quienes no llegaron ni siquiera a la firma del Acuerdo. Las otras surgieron cuando Iván Márquez y otros deciden retomar las armas, a raíz de las limitaciones impuestas al Acuerdo y a la paz por parte del gobierno y la fiscalía. Por su parte, los miembros de la FARC que se desmovilizaron han cumplido con la dejación de armas, su transición a partido político y el sometimiento a las normas establecidas por el Estado. Además, el partido FARC continúa con el compromiso de ayudar y hacer pedagogía desde su labor en el senado. Sin embargo, se necesita urgentemente un cambio con relación al gobierno, puesto que es necesario que se comprometa con la paz, la implementación del Acuerdo y los derechos de las víctimas. Es importante resaltar que el Acuerdo es una gran obra frente a la cual todos los sectores de la sociedad deben aportar y su implementación es responsabilidad de toda la sociedad junto con las instituciones.
  • Las FARC y el ELN han extendido su presencia en Venezuela según denuncian varias ONG ¿Cómo analizan el rol de Venezuela en el futuro inmediato? ¿Cómo ve la incidencia de la implementación del Acuerdo en Venezuela? Respuesta. Para el partido FARC, la paz de Colombia es la paz de Venezuela, ya que son países hermanos y lo que ocurre en uno incide en otro. En este sentido, un ambiente favorable en Colombia en relación con la paz influye positivamente en la manera como se reconoce la población venezolana y como se respetan las diferentes correlaciones de fuerza que se dan en el vecino país. Aunque Venezuela jugó un papel determinante, particularmente con Hugo Chávez, para poner a funcionar la mesa en su momento, las circunstancias actuales crean perturbaciones preocupantes. El abrigo que brinda el actual gobierno venezolano a las disidencias de las FARC y al ELN es muy negativo para conseguir una paz más estable en Colombia.
  • A cuatro años de firmado el Acuerdo, ¿cuál es el balance sobre la confrontación y la participación política de las FARC y cómo se proyecta hacia adelante? Respuesta. A cuatro años se ha avanzado, pero falta mucho. De acuerdo con el instituto Kroc, en el 2019 apenas se avanzó un 6% en la implementación del Acuerdo. El partido FARC tiene una lectura muy diferente a la del gobierno nacional en cuanto a la implementación, ya que, según éste, el gobierno quiere reducirla solamente a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) y a la reincorporación de excombatientes.

    Pero la implementación del Acuerdo debe ser integral. En cuanto a la FARC, se ha dado una reestructuración, conformación y avance del partido que actualmente cuenta con más de 6000 militantes y 27 direcciones departamentales, y espera una proyección en las próximas elecciones en las que participará.


II. Presentación de un programa sobre migrantes, refugiados y retornados

“Estoy en la Frontera” del diario La Opinión de Cúcuta es una iniciativa periodística dinámica, práctica, sencilla, con mucha ayuda gráfica y de video, ideada para que la población migrante, refugiada y retornada que llega a Colombia desde Venezuela, logre acceder a la información y orientación que necesita. Este proyecto surge como respuesta a las necesidades impuestas por la crisis que se desató con el cierre de la frontera en el 2015. Cuando La Opinión comenzó a cubrir el tema de la migración de una manera más dinámica, con una cobertura desde todos los ángulos y ocupando más espacio en la agenda informativa, reconoció la necesidad de realizar un trabajo que fuera más allá del cubrimiento noticioso y que pudiera ayudar a las personas que llegaban a Norte de Santander sin mucha información u orientación.

El programa está diseñado en seis secciones con información relevante para la orientación de cada grupo de población y un espacio especial en el que los migrantes, refugiados y retornados comparten sus historias de vida en cada una de las secciones. La primera, “Soy migrante”, trata temas de regularización migratoria, salud, educación, empleo, emprendimiento y deberes. La segunda, “Soy refugiado”, cuenta con detalle sobre cómo solicitar la condición de refugio en Colombia, quiénes pueden acceder, cómo se recibe orientación y cuáles son los derechos y deberes de los refugiados. La tercera, “Soy retornado”, explica los temas referentes a la identificación y registro como nacionales y los programas de atención del gobierno para los retornados colombianos. La cuarta, “Viajo a la frontera”, está pensada para los migrantes pendulares que llegan a Colombia a adquirir alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad, con información sobre cambio de divisas y remesas, el cruce de los pasos fronterizos, la documentación que requieren, transporte y compras; busca alertar a la población sobre las estafas que pueden encontrar cuando llegan a Colombia a hacer trámites. La quinta, “Busco ayuda”, contiene información dedicada a niños, niñas y mujeres, en temas de atención jurídica, psicológica, y de derechos humanos, violencia y trata de personas, refugio, albergues, comedores y un directorio de organizaciones que hacen presencia en Norte de Santander y brindan ayuda y asistencia a los migrantes, refugiados o retornados. Finalmente, la sexta sección, “Norte solidario”, se dedica a promover la integración y comunicación positiva entre migrantes y poblaciones de acogida, para combatir la xenofobia y mostrar cómo la población local ha sido solidaria con los migrantes; muestra su cultura y tradiciones así como historias de integración de la comunidad de acogida. También cuenta con un espacio para hacer donaciones e integrar voluntarios.

A un año de trabajo, el programa se ha consolidado como una plataforma de información y periodismo clave sobre la situación de la población migrante, refugiada y retornada en Colombia. Y, si bien el trabajo se ha concentrado en Norte de Santander, se han hecho importantes esfuerzos para ampliar su radio de acción en Arauca y La Guajira. En este sentido, se creó un equipo periodístico en esos departamentos que ha venido definiendo, recogiendo y consolidando la información necesaria en cada zona en el tema migratorio, como las rutas de atención y servicio sobre las cuales más se solicita información. Una de las apuestas más importantes del proyecto son los canales de atención en línea con los que cuenta: un chat en línea en la página web, líneas y grupos de WhatsApp a través de los cuales se comparten boletines diarios con información relevante, redes sociales como Facebook e Instagram. Estos canales han sido fundamentales para que el programa obtenga información clave sobre el contexto, la necesidad de información que tienen las personas y establezca la pauta sobre su agenda informativa.


Debate: preguntas y respuestas

  • ¿El programa tiene articulación con las organizaciones de migrantes? Respuesta. Para el proyecto se hizo una articulación con todas las organizaciones del Grupo Interagencial sobre Flujos Migratorios Mixtos, entre otras. Con ellas se tiene constante comunicación, ya que son una fuente importante dado su nivel de contacto con la población objetivo del proyecto. Estas organizaciones en gran medida nos retroalimentan en relación con los temas más significativos del momento y sobre los cuales es importante enfocarse.
  • ¿Cómo aprovechan las redes sociales? ¿Tienen alguna opción para personas que no tienen acceso a internet? Respuesta. El programa ha buscado tener una presencia muy activa en redes sociales ya que, de acuerdo con algunos estudios, los migrantes se informan bastante por ahí. Además, por Facebook e Instagram envían un número importante de preguntas que son respondidas por el mismo canal. Actualmente se está trabajando en un proyecto junto con la organización International Rescue Committee, para que en los puntos de conexión gratuita a internet que se están instalando en diversas zonas estratégicas, la primera página web que aparezca de manera automática sea la del programa “Estoy en la Frontera”. De esta forma, las personas podrán acceder a la información que necesiten de acuerdo con el lugar en el que se encuentran.
  • ¿Cómo hacen las personas interesadas que trabajan en la frontera para apoyar esta iniciativa y vincularse a ella? ¿Cómo conectar la Universidad de la Guajira y la Nacional Sede Arauca, con este esfuerzo? Respuesta. Desde el inicio se creó una sección en la página web para donaciones, pero esto no ha evolucionado. Por otra parte, espacios como este con PCCV abren perspectivas para sumar esfuerzos. Hace falta articulación con nuevos actores. En Arauca y Guajira el proyecto está comenzando y se están construyendo alianzas importantes, por ejemplo, con las universidades y otros medios de comunicación. La idea es seguir generando espacios de articulación en la medida que se abren nuevas oportunidades, con el fin de generar un mayor impacto en la población objetivo. Queda pendiente lograr una sinergia o articulación con el lado venezolano (Táchira, Zulia, Apure). A la fecha se puede decir que el programa ha atendido y orientado a 14.500 personas.


III. Balance del primer año de trabajo de PCCV y perspectivas

En términos generales y a manera de balance, es posible afirmar que a pesar de las adversidades que marcaron el 2020, PCCV avanzó significativamente. Por un lado, logró continuar el trabajo de reflexión sobre los distintos temas que configuran los objetivos de la red, a través del desarrollo de los foros binacionales de manera virtual. Por otro lado, construyó nuevos vínculos y generó más articulaciones con diversos actores sociales, académicos, económicos, políticos e institucionales que ampliaron la actuación en estados y departamentos fronterizos de ambos países y on organismos y entidades internacionales, para promover acciones en favor de las poblaciones afectadas por la crisis binacional y fronteriza. Además, logró consolidar articulaciones internas de trabajo. Por ello, aún en el marco de la pandemia, fue un año fructífero para la red.

Es importante que al comenzar el 2021, la primera reunión de PCCV se concentre en realizar una sesión interna de balance que permita perfilar las acciones y estrategias a llevar a cabo en el nuevo año. El balance deberá revisar en detalle las acciones realizadas por PCCV en su primer año, los actores involucrados, el alcance y los impactos del trabajo realizado en este tiempo, la forma en la que se ha avanzado, los comprimisos y retos que quedan. Una vez realizado el balance, será necesario pensar las acciones a futuro en relación con la continuación de diálogos sobre temas cruciales, la construcción de alianzas claves y el logro de mayores niveles de incidencia conjunta.

Al respecto, en términos de proyección del trabajo, se plantean varias ideas a tener en cuenta al preparar la primera reunión del 2021. En cuanto a la reflexión, será necesario analizar el panorama político y social teniendo en cuenta el impacto para la situación en Venezuela de las elecciones parlamentarias realizadas el 6D y de la consulta opositora del 7 al 12 de diciembre, el arranque de la Asamblea Nacional nueva y la continuidad de la anterior. También, los aspectos de la situación venezolana y colombiana que impactan la frontera y la relación binacional. Además, el cambio de gobierno en Estados Unidos y el ajuste de la estrategia política frente a Venezuela.

La comprensión de ese contexto será crucial para definir el comienzo de una nueva etapa de trabajo para PCCV. Sobre el desarrollo de posibilidades o compromisos abiertos en los diversos eventos realizados o en la sección de las reuniones de PCCV con diversas redes y organizaciones, es fundamental revisar cómo desarrollarlos con actores locales de ambos lados. En cuanto a la página web, que actualmente está siendo reestructurada, se deberán definir los aspectos correspondientes a su reactivación y contenido a partir de los apoyos ofrecidos por Fescol, CRIES y el Instituto de Paz de Estados Unidos, entidades con las cuales hemos quedado de hacer el balance y la proyección del trabajo de PCCV.

En materia de incidencia, es necesario revisar de qué forma PCCV podría lograr un mayor impacto, por ejemplo, fortaleciendo las relaciones entre actores fronterizos, binacionales e internacionales, expandiendo las alianzas y profundizando el trabajo que se ha hecho hasta el momento. En este sentido, es importante afinar la estrategia comunicativa de PCCV y otras acciones públicas que permitan seguir reflexionando, visibilizando y movilizando iniciativas y acciones concretas en favor de la solución de lo que está pasando en la frontera y en ambos países. Podría revivirse el diálogo con las comisiones segundas de la Cámara y el Senado del Congreso colombiano que se encargan de la política exterior de Colombia.


Categories: Documentos, Foros binacionales, Relatorías
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