Relatoría de la reunión de Puentes Ciudadanos Colombia Venezuela (PCCV)

28Apr

21 de Septiembre 2020. PCCV en alianza con las oficinas de Colombia y Venezuela de la Fundación Friedrich Ebert (FES) convocó esta reunión con el objetivo de avanzar en el diálogo binacional, ampliar la comprensión de distintos temas que competen a la relación entre Colombia y Venezuela, e impulsar la diplomacia ciudadana para mejorar la capacidad de incidencia en la construcción de salidas negociadas a la difícil situación que viven ambos países. En la reunión anterior se analizó la situación fronteriza desde la perspectiva de los gremios económicos y las gobernaciones del Táchira y Norte de Santander, se presentaron propuestas concretas para enfrentar la crisis humanitaria en la frontera, y se abordó la discusión referente al impacto del uso de la categoría “venezolanos desplazados en el exterior” por parte de Acnur.

En esta oportunidad la reunión estuvo dividida en tres grandes partes. La primera, centró su atención en la presentación del libro publicado por el Instituto para las Transiciones Integrales (IFIT) Elementos de una transición integral e incluyente en Venezuela: una visión desde lo local. La segunda, dio a conocer las acciones y propuestas de protección que se están llevando a cabo en el marco de la pandemia, particularmente en la zona de Maicao, con sectores fronterizos y migrantes más vulnerables. Y la tercera parte, abordó un diálogo con Provea para conocer la situación de DDHH en Venezuela, particularmente a la luz del último informe del grupo de expertos de Naciones Unidas. A continuación se presentan las principales ideas presentadas durante la reunión.


I. Presentación del estudio Elementos de una transición integral e incluyente en Venezuela: Una visión desde lo local, realizada por el Instituto para las Transiciones Integrales (IFIT).

El libro Elementos de una transición integral e incluyente en Venezuela: una visión desde lo local es el resultado de un proyecto que el IFIT realiza desde 2016, con el fin de impulsar una negociación incluyente e integral en Venezuela, y avanzar en la transición hacia la democracia. La idea del libro surgió en febrero de 2018 para dar una visión de conjunto de los elementos que, en el mediano y largo plazo, es necesario tener en cuenta para lograr una transición sostenible e incluyente liderada por los actores locales. Tres investigadores que participaron en su elaboración, presentaron algunas de las conclusiones con los elementos más relevantes para impulsar una transición incluyente en Venezuela y los sectores que consideran pueden aportar elementos claves para dicha transición. A continuación se presentan las principales ideas expuestas por los autores.

  • Para impulsar una transición incluyente en Venezuela es importante tener en cuenta el papel relevante que tiene la sociedad civil en sus procesos y distintas dimensiones. La sociedad civil no corresponde a un conjunto social homogéneo, por el contrario, podría caracterizarse en tres grandes grupos para el caso venezolano: la protesta popular, los actores sociales y organizaciones sociales de base, populares o primarias, y las ONG como organizaciones intermedias.
  • La protesta popular es una dimensión que tiende a quedar por fuera del análisis, pero que resalta las demandas insatisfechas y las aspiraciones de la sociedad venezolana.
  • Los actores sociales y las organizaciones de base populares, si bien han sido ampliamente cooptadas por el Estado y dependen profundamente de los partidos políticos, son bastante numerosas, tienen larga tradición y serán claves en un proceso de transición; además, existen organizaciones autónomas, independientes, con las que se puede trabajar para la construcción de estrategias hacia el futuro.
  • Las organizaciones intermedias, compuestas en su mayoría por profesionales, ONG de derechos humanos y plataformas civiles, junto con el sector empresarial, son quizás los actores que actualmente tienen mayor potencial para presionar al gobierno y construir propuestas para una salida democrática y negociada de la crisis en el país; han crecido, se han articulado y se han hecho más visibles a pesar del escenario hostil de estigmatización y criminalización promovido por el gobierno contra ellas. Son esas organizaciones las que han registrado y denunciado permanentemente la violacion de derechos humanos ante organismos internacionales y las que han exigido a los partidos el cumplimiento de sus funciones y el avance de un proceso de cohesión para la consolidación de una mesa de negociación que represente las necesidades y demandas de la población venezolana.

Por ello, ante el debilitamiento persistente y continuo de los actores políticos, es necesario visibilizar y potenciar el trabajo de la sociedad civil en general, y en particular de las organizaciones intermedias que han asumido un rol esencial en los últimos años. Así mismo se debe promover la articulación entre las distintas dimensiones y organizaciones que hacen parte de la sociedad civil, para lograr avances contundentes y cambios estructurales.

  • En materia política, el sistema de partidos en Venezuela está sumamente fragmentado por divisiones ideológicas y estratégicas así como por el ambiente hostil frente al pluralismo político. Esta fragmentación no se puede resolver inmediatamente y el escenario de elecciones parlamentarias de fin de año no se visualiza como un espacio propicio para ello. Aunque no esté establecido en la constitución, en Venezuela existe un sistema de partido hegemónico.

Teniendo en cuenta que la salud del sistema de partidos es un indicador de transición democrática y que los partidos no son protagonistas sino beneficiarios de ese proceso, la transición en Venezuela va a depender fundamentalmente del Estado. En casi todos los sistemas autoritarios, es el partido hegemónico desde el cual surge la transición. Por ello, el Estado debe convencerse de la necesidad de una mayor apertura democrática y no será solo la presión social ni partidista la que determine una transición. Una constatación un tanto pesimista, pero es lo que la historia enseña.

Entre los actores claves en un proceso de transición en Venezuela no sólo está el Estado. Además se encuentran las fuerzas armadas, sectores de respaldo o soporte del Estado, aunque desde la oposición social y política existe en la actualidad un discurso sumamente hostil al respecto. También están las potencias extranjeras que podrían ejercer un impacto positivo importante y contribuir a la democratización y apertura en Venezuela pero el enfrentamiento entre ellas, por su respaldo o rechazo al gobierno de Maduro, hace cada vez más distante esa posibilidad y el país podría quedar atrapado en los intereses que subyacen a un conflicto más internacional.

  • Desde el ámbito económico, la transición plantea un reto enorme. Para llegar a escenarios de transformación, Venezuela tendrá que ir más allá de la búsqueda de un equilibrio de la economía en términos macroeconómicos. Deberá replantearse el modelo económico en su conjunto y pensar en una Venezuela pospetrolera, pospandemia y poscrisis humanitaria compleja. Ello implica un cambio profundo de paradigma, si se tiene en cuenta que en los últimos 20 años el modelo económico estuvo centrado en la explotación de recursos energéticos, no tiene sentido centrarse exclusivamente alrededor de la recuperación del petróleo. Si bien todos los sectores sociales son fundamentales en un escenario de transición, el privado tendría que ocupar un lugar protagónico, pues es el que podría impulsar la recuperación económica en el país.


II. Coordinación de acción de PCCV. Acciones de protección en la pandemia a sectores fronterizos y migrantes más vulnerables

El Cinep, a través de su proyecto Escuela de Paz y Convivencia, ha venido trabajando por más de 10 años en los tres ejes de la frontera colombo-venezolana (Guajira, Andina y Llanera), en temas de formación política, ciudadana y ambiental. En la Guajira existe una preocupación creciente por las condiciones precarias en las que se encuentran las personas que habitan esta zona. Debido al cierre de pasos fronterizos y a la crisis desatada por la pandemia, un número importante de migrantes venezolanos se encontraba represado en territorio fronterizo esperando retornar a Venezuela. No obstante, recientemente comenzó un proceso de reversa y nuevamente se registran importantes flujos migratorios desde Venezuela hacia Colombia.

Esta situación preocupa por varias razones. Por una parte, los migrantes están transitando por trochas informales en un contexto de inseguridad y vulnerabilidad. Por otra, las autoridades están ejerciendo presión para que los migrantes cumplan con las medidas de bioseguridad establecidas, pero en medio de gran precariedad las personas no cuentan con los recursos para alimentación y mucho menos para adquirir los elementos básicos que dichas medidas exigen. Además, en el marco de la pandemia la presión social sobre los migrantes ha alcanzado un nivel tan alto, que ya se han registrado más de 30 casos de suicidio o intento de suicidio.

En este contexto, el Cinep considera que mientras se construyen y consolidan salidas diplomáticas y políticas a la grave situación que vive la población venezolana y fronteriza, es fundamental avanzar en acciones solidarias, sanitarias y humanitarias urgentes que, literalmente, pueden salvar la vida de las personas. En este sentido, ha desplegado acciones concretas de respuesta humanitaria para ayudar a esa población, pero reconoce que no son suficientes ante el drama que viven las personas a diario. El Cinep levantó una estadística de la vulnerabilidad de las familias que pertenecen a los colegios de Fe y Alegría, elaboró un presupuesto para favorecer a la población infantil en dos de los colegios y en varias organizaciones de Maicao -donde hay población en un alto grado de vulnerabilidad-, y canalizó algunas ayudas económicas, entregando los recursos de una manera ordenada y buscando siempre la forma de evitar que los dineros se desvíen.

Además, el Cinep avanzó en dos acciones y propuestas concretas, para las cuales solicita apoyo por parte de PCCV. En primer lugar, en materia sanitaria, construyó un presupuesto para comenzar con un punto de ayuda de kits de higiene para la población fronteriza y kits de alimentos -en muchos casos suplementos vitamínicos- para los niños de los colegios de Fe y Alegría. Existe un primer avance en la recolección del dinero, aún falta bastante. En segundo lugar, en campañas de salud mental, para las cuales necesita consolidar el equipo profesional que las desarrolle y conseguir medicinas; ya cuenta con el apoyo de dos trabajadoras sociales para las campañas y de la Universidad Javeriana, aún faltan psicólogos y psiquiatras; tiene contacto con tres farmacéuticas de Maicao y Riohacha que ayudarían a conseguir medicinas psiquiátricas a menor precio.

Para dar continuidad a estas iniciativas es fundamental resolver un problema logístico. No existe hasta el momento la manera de canalizar los recursos que estas actividades requieren, puesto que para ello se necesita una cuenta que reúna las condiciones y cumpla con los requisitos exigidos por ley. Hay personas que están a la espera de la información correspondiente para aportar dinero a estas iniciativas, sin embargo el problema es que no se tiene la cuenta para manejarlo, por eso hace un llamado a organizaciones que hacen parte de PCCV, para lograr la gestión de estos recursos, y solicita particularmente a quienes tienen trabajo directo en el territorio fronterizo de la Guajira, que se pueda avanzar en la coordinación de acciones humanitarias concretas.


III. Relación con organismos y redes. Diálogo con Provea

Provea es una de las organizaciones con mayor trayectoria en la defensa de los derechos humanos y la incidencia política en Venezuela. Recientemente, en el marco de la emergencia humanitaria compleja que se ha agravado con la pandemia, se lanzaron varios informes sobre la situación de derechos humanos en Venezuela que han hecho un diagnóstico muy certero al respecto. Por una parte está el informe de la Misión Internacional Independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela, y por otra el informe presentado en Ginebra por la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU Michelle Bachelet.

Estos informes revisten una gran importancia en materia de protección a los derechos humanos porque no sólo caracterizan al régimen de Venezuela y sus violaciones sistemáticas a los derechos humanos, sino que plantean de manera contundente que el gobierno es responsable de crímenes de lesa humanidad. Más aún, existe información que indica que el presidente de la república y los ministros del interior y defensa tenían conocimiento de estos crímenes. En los informes se apeló a esta denominación de mayor impacto -crímenes de lesa humanidad-, debido a la sistematicidad de los ataques contra la población que se han dado desde 2014.

La situación de derechos humanos en Venezuela es realmente crítica y corresponde en su totalidad al concepto de emergencia humanitaria compleja. Las alertas lanzadas ante la fragilidad de las políticas públicas de disminución de la pobreza implementadas por Hugo Chavez a partir de 2004, tuvieron que esperar a que se presentaran altos niveles de migración forzada para ser tenidas en cuenta. Esto se explica, entre otras razones, con la eficacia de la propaganda ejercida por el gobierno a nivel internacional y su diplomacia de contención en el sistema de Naciones Unidas. Hasta ahora, quien coordina todo el trabajo de asistencia humanitaria por parte de Naciones Unidas es una persona que está claramente identificada con el gobierno, por lo cual obstaculiza iniciativas de la sociedad civil, no informa ni actualiza la información existente. Los conceptos de crisis humanitaria o emergencia humanitaria compleja no están presentes en la mayoría de los informes de agencias Naciones Unidas para Venezuela, hablan en otros términos de la situación del país.

Es preocupante el hecho de que los venezolanos no cuentan con estadísticas ni datos precisos sobre ningún tema. El Estado ha recurrido a la manipulación de las cifras y su maquillaje en niveles que no corresponden en absoluto con la realidad. Además, criminaliza y amenaza a quienes divulgan sus propios datos. En la pandemia, el incremento de los niveles de censura ha hecho que los medios independientes informen con mucha cautela sobre la evolución de la enfermedad. De allí la importancia de las cifras que divulgan informes realizados por agencias internacionales, ya que se convierten casi que en la única estadística existente en el país sobre temas vitales.

Provea coincide con el Alto Comisionado y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuando le pide a la comunidad internacional medidas para flexibilizar las sanciones proferidas contra el país en tiempos de pandemia. Plantea además la necesidad de continuar con el trabajo de documentación, ya que es importante que quienes no hayan podido rendir testimonio lo puedan hacer con la confidencialidad que amerita. También reconoce la importancia de que la Misión de Hechos pueda seguir trabajando en Venezuela y que la Oficina del Alto Comisionado se mantenga y se fortalezca allí. Adicionalmente, espera que las tensiones existentes dentro del gobierno ayuden a generar presión para la consolidación de nuevas posibilidades de diálogo y abra el camino para una salida pacífica y negociada a la crisis.

Categories: Documentos, Foros binacionales, Relatorías
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